Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos, A. C.

Depositaria del acervo del periodista Fernando Benítez

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Fernando Benítez y su pasión bibliográfica

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Pasion bibliografica

Fernando Benítez y su pasión bibliográfica

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Fernando Benítez compartió con sus lectores y amigos varios de sus itinerarios personales, profundos e interesantes, que lo mantuvieron siempre activo. Entre estos itinerarios podemos citar sus viajes a las comunidades indígenas de los mayas, huicholes, tarahumaras, tepehuanes y nahuas, otomíes, tzeltales y tzotziles, mixtecos y mazatecos.

También está su ruta diseñada a través de los sucesos y personajes históricos que investigó y que encontraron una forma digna de aproximación a los lectores y curiosos con la edición y publicación en más de setenta títulos.

Qué decir de su trayecto por más de treinta años de labor periodística que finalmente se reconoce como piedra angular del periodismo moderno mexicano. Otros más citarán su amplio recorrido de entrevistas y pláticas colmadas de humor e ironía, la mayor parte de esencia anecdótica.

Pero existe un itinerario que Benítez ideó y transitó desde muy joven. Por él prosiguió en compañía de su familia y amigos; se congratulaba y no perdía oportunidad de hacer alarde de ello. Se trata de su gran biblioteca personal que tuvo su resguardo, hasta 2011, en su casa de Coyoacán y hoy está depositada en la Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos, en Monterrey, Nuevo León.

Fernando Benítez formó su biblioteca con más de 9 mil 300 volúmenes. Se trata de un acervo especializado en temas de historia de México, historia universal, antropología, arqueología, códices facsimilares, sociología, filosofía, literatura hispanoamericana, literatura universal, religión, psicología y arte.

Benítez fue un lector infatigable cuya vitalidad provenía de su curiosidad, su capacidad de asombro y su gusto por el saber. Algunos lo recuerdan con una permanente actitud interrogante, de carácter afable nutrido de un temperamento inquebrantable gracias a sus convicciones.

Benítez poseía una personalidad lograda por el magnífico desarrollo de sus capacidades intelectuales y sus cualidades emocionales. Sin duda, Benítez fue un clásico caballero contemporáneo reconocido por sus coetáneos y por quienes trataron de seguir sus pasos. Es imposible imaginar el periodismo cultural de México sin evocar la tinta indeleble del maestro Benítez.

Su biblioteca demuestra ese espíritu aventurero, amante de los clásicos y atraído por los valores literarios modernos. Su erudición fue reconocida por escritores, periodistas, artistas plásticos, políticos, intelectuales de México y otros países. Los libros dedicados a él nos permiten comprobar este aprecio.

Su viaje a través de la lectura refleja la rica cartografía de letras que no se limitaba por latitudes, idiomas o marcos culturales. Su curiosidad casi no tuvo límites: sólo el tiempo que le impidió seguir alimentando su fascinación por el conocimiento y satisfacer su interés por todo lo que acontecía en su país y en otras partes del mundo.

La causa indígena es el fundamento toral de su obra escrita, y pervive en cada espacio de su biblioteca, de su archivo, de sus fotografías y de su colección de códices y piezas prehispánicas.

Si existiera algún indocto de la cultura mexicana, bastaría recomendar los libros de Benítez para imbuirlo de forma muy adecuada en las sendas de la cosmovisión indígena, la aventura colombina y la empresa de la Conquista, la odisea del virreinato y la pugna por la independencia, o el drama revolucionario, o la labor cardenista.

¡Cuántas historias en torno de un solo fenómeno cultural como México! ¡Cuántas anécdotas ofrece una biblioteca como la de Benítez! Hoy es reconocido un gran personaje de la historia cultural en México con la creación de la Biblioteca “Fernando Benítez”, gracias al apoyo e interés de la Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos que busca ser una referencia obligada en las próximas investigaciones sobre el legado de Fernando Benítez.

Ricardo Ibarra
Monterrey, México (Mayo 2014)