Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos, A. C.

Depositaria del acervo del periodista Fernando Benítez

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Monthly Archives: mayo 2014

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Guadalupe Loaeza visita la FIVS y la biblioteca de Fernando Benítez

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La escritora mexicana Guadalupe Loaeza  visito la biblioteca de Fernando Benítez en Nuevo León este martes 28 de mayo.

Con una agenda saturada de actividades por tierras norteñas, Guadalupe Loaeza se dio tiempo para visitar la sedes de la Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos y la biblioteca del periodista, antropólogo y también escritor Fernando Benítez.

Durante el recorrido, el cual disfruto y según sus comentarios “quedó encantada con el recinto así como con la temática y calidad de los documentos”, prometió regresar a consultar los libros para una investigación que está realizando para su nueva novela histórica sobre la intervención francesa en México de 1862.

Por la tarde, presento su Libro “Leer o morir “ en la Pinacoteca de Nuevo León donde además presidieron la presentación Elvira Lozano, directora del espacio cultural, Jesús Ancer, Rector de la UANL, y Katzir Meza, presidente de Conarte.

Reymundo Juárez | 23 de mayo, 2014


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Fernando Benítez en el trayecto, Una invitación a conocer su obra

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“La verdad existe, lo que se inventa es la mentira” Georges Braque

Fernando Benítez fue un hombre de trayecto.  Fue un hombre de trayecto pues a pesar de haber llegado una y otra vez a la meta, nunca detuvo su tranco siempre en busca del nuevo proyecto.

Algunos de estos proyectos llegaron casi por fatalidad, otros en cambio, fueron buscados con dedicación y denuedo. Todos, eso sí, de una rica textura de contenidos que vuelven casi inclasificables sus intereses, su obra y su personalidad.

Esto torna difícil una interpretación conjunta de su obra. Incluso, sus más allegados, al hablar de Benítez, apenas pasan de lo anecdótico.

Y así, van de lo descriptivo a la aportación de datos y una serie de rasgos que se repiten como lugar común: periodista, escritor, antropólogo, historiador… y un largo etcétera.

Pero, en general, no hay una propuesta de tesis para una aproximación a la obra de Fernando Benítez.

La mayoría, por ejemplo, sólo aborda de sesgo la fracasada dramaturgia y el efímero paso por la diplomacia. Encomienda, esta última, que cumplió a cabalidad cuando pasaba ya los 80 años.

Son proverbiales sus anécdotas de bohemia que recuerdan al “Estilos” aquel personaje de la película “Los Caifanes”. Quizá hasta hayan inspirado a Carlos Fuentes guionista de la película y amigo entrañable del Maestro Benítez.

De cualquier manera, son sólo pasajes que no trascienden lo anecdótico ni perfilan líneas interpretativas.

El contexto internacional en la literatura y la música aportan algunos elementos para esta aproximación a Benítez. Claro, era la época de Jack Kerouac, Bob Dylan, Alan Ginsberg y muchos más.

Pero a diferencia de la “Generación Beat”, cuya principal característica era “estar en el camino” por no encontrar su lugar en el mundo, Benítez siempre tuvo claro el suyo y no fue un andante por convicción sino por necesidad pues transitaba de manera constante entre la complejidad de sus intereses.

Para Benítez, quien es considerado el principal delineador del periodismo cultural en la segunda mitad del siglo XX en México, había un punto de partida y de llegada por todos conocidos, por eso es menester hablar del trayecto.

“Allí regresaba Fernando, después de sus excursiones a los sitios más apartados del país. A caballo, en burro, a pie, cruzaba desiertos y escalaba montañas para documentar al México olvidado”.                                     Carlos Fuentes

Desentrañó en su cotidiano trabajo periodístico, el perfil cultural de un México moderno pero con sus investigaciones históricas y su trabajo de campo en las comunidades indígenas, exploró el México Profundo del que habló Guillermo Bonfil.

Así, Fernando Benítez se convierte en figura señera de la cultura en México que bien vale la pena conocer y estudiar a profundidad bajo visiones más frescas.

UNA COMPLEJA APROXIMACIÓN

Es quizá desde una perspectiva más actual como pueda establecerse un marco teórico para comprender la compleja pluralidad de campos abarcada en la obra de Benítez.

El riesgo de escindir estos campos radica en la posibilidad de perder hilos conductores o comunes denominadores que sientan bases para entender la obra y acciones de nuestro autor en referencia.

Trabajos que de manera individual tendrían una relevancia relativa, vistos a la luz, por ejemplo, del pensamiento complejo de Edgar Morin y conceptos como multiversidad y transdisciplinariedad ofrecen a la obra de Benítez nuevas dimensiones.

Los sistemas complejos adaptativos de John Henry Holland o el modelo adaptativo del mexicano José Amozorrutia son visiones frescas y de un dinamismo que se convierten en fuente y manantial interpretativos.

El desafío ahí está. Las herramientas de aproximación, también. Esto es sólo un esbozo de propuesta que puede abrir paso a visiones integrativas

NUEVA PLATAFORMA Y NUEVO TRAYECTO

El Trayecto no acaba al concluir la vida. Ahora, Benítez,  eterno itinerante, encuentra en la visión y sentido de responsabilidad social de un empresario regiomontano, una nueva plataforma que impulsará una reinterpretación de su legado.
Jorge Vázquez González, presidente honorario de la Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos, logra colocar en Monterrey, en un ambiente casi mágico y técnicamente propicio, el acervo de Fernando Benítez.

Para efectos de estructura, se ha organizado en cuatro grandes áreas:

o    Biblioteca
o    Obras escritas
o    Colección de arte (dominada por más de 250 piezas prehispánicas)
o    Archivos fotográficos y de investigación

Este último cuenta con más de 250 libretas con los apuntes de sus investigaciones de campo que esperan ser interrogadas.

Muchas tesis académicas, artículos periodísticos, mesas de diálogo, ensayos y demás están en ciernes ante la figura, obra y trabajo investigativo de quien escribiera la serie de Los indios de México que consta de cinco tomos.
Esta es la invitación permanente para hacer una re interpretación del trabajo de Fernando Benítez pues el camino que recorrió marca agenda y quizá hasta un “modus essendi” ante las nuevas realidades de la complejidad.

Lo que queda claro es que Benítez, trascende a su propia muerte, pues aún ahora continúa en el trayecto.

Jorge Del Bosque
Monterrey, México (Mayo 2014)

 


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Pasion bibliografica

Fernando Benítez y su pasión bibliográfica

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Fernando Benítez compartió con sus lectores y amigos varios de sus itinerarios personales, profundos e interesantes, que lo mantuvieron siempre activo. Entre estos itinerarios podemos citar sus viajes a las comunidades indígenas de los mayas, huicholes, tarahumaras, tepehuanes y nahuas, otomíes, tzeltales y tzotziles, mixtecos y mazatecos.

También está su ruta diseñada a través de los sucesos y personajes históricos que investigó y que encontraron una forma digna de aproximación a los lectores y curiosos con la edición y publicación en más de setenta títulos.

Qué decir de su trayecto por más de treinta años de labor periodística que finalmente se reconoce como piedra angular del periodismo moderno mexicano. Otros más citarán su amplio recorrido de entrevistas y pláticas colmadas de humor e ironía, la mayor parte de esencia anecdótica.

Pero existe un itinerario que Benítez ideó y transitó desde muy joven. Por él prosiguió en compañía de su familia y amigos; se congratulaba y no perdía oportunidad de hacer alarde de ello. Se trata de su gran biblioteca personal que tuvo su resguardo, hasta 2011, en su casa de Coyoacán y hoy está depositada en la Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos, en Monterrey, Nuevo León.

Fernando Benítez formó su biblioteca con más de 9 mil 300 volúmenes. Se trata de un acervo especializado en temas de historia de México, historia universal, antropología, arqueología, códices facsimilares, sociología, filosofía, literatura hispanoamericana, literatura universal, religión, psicología y arte.

Benítez fue un lector infatigable cuya vitalidad provenía de su curiosidad, su capacidad de asombro y su gusto por el saber. Algunos lo recuerdan con una permanente actitud interrogante, de carácter afable nutrido de un temperamento inquebrantable gracias a sus convicciones.

Benítez poseía una personalidad lograda por el magnífico desarrollo de sus capacidades intelectuales y sus cualidades emocionales. Sin duda, Benítez fue un clásico caballero contemporáneo reconocido por sus coetáneos y por quienes trataron de seguir sus pasos. Es imposible imaginar el periodismo cultural de México sin evocar la tinta indeleble del maestro Benítez.

Su biblioteca demuestra ese espíritu aventurero, amante de los clásicos y atraído por los valores literarios modernos. Su erudición fue reconocida por escritores, periodistas, artistas plásticos, políticos, intelectuales de México y otros países. Los libros dedicados a él nos permiten comprobar este aprecio.

Su viaje a través de la lectura refleja la rica cartografía de letras que no se limitaba por latitudes, idiomas o marcos culturales. Su curiosidad casi no tuvo límites: sólo el tiempo que le impidió seguir alimentando su fascinación por el conocimiento y satisfacer su interés por todo lo que acontecía en su país y en otras partes del mundo.

La causa indígena es el fundamento toral de su obra escrita, y pervive en cada espacio de su biblioteca, de su archivo, de sus fotografías y de su colección de códices y piezas prehispánicas.

Si existiera algún indocto de la cultura mexicana, bastaría recomendar los libros de Benítez para imbuirlo de forma muy adecuada en las sendas de la cosmovisión indígena, la aventura colombina y la empresa de la Conquista, la odisea del virreinato y la pugna por la independencia, o el drama revolucionario, o la labor cardenista.

¡Cuántas historias en torno de un solo fenómeno cultural como México! ¡Cuántas anécdotas ofrece una biblioteca como la de Benítez! Hoy es reconocido un gran personaje de la historia cultural en México con la creación de la Biblioteca “Fernando Benítez”, gracias al apoyo e interés de la Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos que busca ser una referencia obligada en las próximas investigaciones sobre el legado de Fernando Benítez.

Ricardo Ibarra
Monterrey, México (Mayo 2014)